martes, 21 de febrero de 2012

Cebollas, llorar en la cocina

Resulta complicado pensar un guiso, un estofado o algunas extraordinarias salsas sin la participación de la cebolla. La humilde cebolla se encuentra tanto en primeros platos (ensaladas) como en segundos (¿sería posible unos chipirones en su tinta sin cebollas?). Siendo hiperbólicos, pero no tanto, se podría aventurar que es imposible pensar la cocina occidental, y la mediterránea en particular, sin la cebolla.

De la importancia que ha tenido la cebolla en la gastronomía occidental, y el papel fundamental que ha jugado a la hora de quitar el hambre a la población, baste con referirse a la famosa frase de “contigo pan y cebolla” (y aquí añadimos que mejor acompañadas de un buen vino).

Originaria de Asía Central, al igual que el ajo y la chalota, la cebolla (Allium cepa) pertenece a la familia de las Liliáceas (ajo, puerro...). La cebolla es la parte subterránea en forma de bulbo amarillo rojo violáceo de una pequeña planta, la cual tiene sus verdes ramas verdes y redondas, que están huecas por dentro. La cebolla blanca se recolecta a finales de primavera y las de color se recogen a finales de verano.

Es una planta propia de climas templados y no húmedos, que necesita terrenos no calcáreos, sueltos, sanos, profundos y ricos en materia orgánica. Se cultiva en todos los países europeos del mediterráneo, así como en los países árabes. El principal productor del mundo de este alimento es China.

Son muchas las variedades de cebolla existentes: la cebolla blanca española, la cebolla morada española, cebolla amarilla azufre de España, la gigante española, cebolla dulce tierna de Fuentes de Ebro, spring, babosa, liria, pacific sweet, cebolla roja italiana,...

Para su correcta conservación no hay que guardarlas nunca en la nevera, sino el un lugar seco, sin luz y ventilado.

Es sabido que la cebolla ha hecho correr muchas lágrimas (y las que seguirá haciendo derramar) cuando se la corta, así que todo el mundo acaba preguntando si existe algún truco o remedio para evitar tan molesto síntoma. Entre las docenas existentes, algunos delirantes, hay uno muy fiable: meterlas en el congelador durante 10 min. o 1 h. en la nevera. No más tiempo, sino pierde su aroma y sabor.

Como todo no es perfecto, el consumo de cebolla no es recomendable para personas con problemas intestinales, ya que produce gases y flatulencias.

En cuanto a las conocidas propiedades benéficas para la salud y su uso medicinal...esto se lo dejamos a otras instancias.

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